Colelitiasis en gatos y perros
La Colelitiasis es una condición médica que resulta de la formación de cálculos en la vesícula biliar. Los cálculos biliares generalmente están formados de calcio u otras sustancias secretadas. Los cálculos vesiculares se producen en gatos y perros, pero la bilis del perro es distinta de la de los humanos en que tiene baja saturación de colesterol; de hecho, en perros hay generalmente una composición de cálculo con más bajo colesterol y calcio que en humanos o gatos. Los Schnauzers miniatura, caniches y perros pastores Shetland podrían tener predisposición a cálculos vesiculares. Los cálculos en los conductos biliares o la vesícula biliar podrían ser visibles en rayos X, o no. Salvo que haya síntomas graves no se recomienda cirugía para cálculos vesiculares.
Síntomas y Tipos
Podría no haber síntomas. Sin embargo, si hay infección concurrente con cálculos vesiculares, los síntomas se mostrarán como vómitos, dolor abdominal, fiebre, e ictericia.
Causas
Hay distintas causas para cálculos vesiculares a considerar. Una falla en el funcionamiento de la vesícula biliar puede interrumpir el flujo de bilis, o la bilis podría estar espesándose; la bilis podría estar sobresaturada con pigmentos, calcio, o colesterol; la formación de cálculos podría ser causada por inflamación, una infección, o tumor, o el vertido de células; o los cálculos podrían provocar una inflamación y permitir la invasión de bacterias.
En gatos, los quistes, o inflamación de los conductos biliares, pueden llevar a la falla del flujo normal de bilis. En perros, las bajas proteínas pueden llevar a la formación de cálculos en la vesícula biliar.
Diagnóstico
Para llegar a una conclusión sobre la causa de la colelitiasis, su veterinario deberá confirmar o descartar enfermedades del hígado, pancreatitis (inflamación del páncreas), inflamación de los conductos biliares o vesícula biliar, y una vesícula biliar distendida por una acumulación inadecuada de mucosidad.
Se ordenará un recuento completo de sangre para buscar infección bacterial, obstrucción en el conducto biliar, u otros factores subyacentes que podrían estar causando los síntomas. Los rayos X no son generalmente muy efectivos para revisar la vesícula biliar, pero su veterinario probablemente deseará usar una ecografía para hacer un examen visual interno. Las imágenes de ecografía puede detectar cálculos, una pared de vesícula engrosada, o un tracto biliar sobre dimensionado. Esto también puede ser usado como una guía para la recolección de especimenes para cultivo. Si se recomendara cirugía, será necesario un examen completo del hígado antes de la cirugía.
Tratamiento
Hay desacuerdo sobre si un intento de disolver médicamente los cálculos es adecuado si en animal no muestra estar en peligro. Si está indicado un tratamiento intravenoso, su mascota debe hospitalizarse hasta que esté estable. En algunos casos, la cirugía exploratoria será la ruta de tratamiento elegida. Si este es un problema crónico en su mascota, se podrían formar nuevos cálculos incluso si hubo una cirugía para quitar los existentes previamente.
Los medicamentos que pueden usarse para tratar los cálculos, y cualquier complicación relativa, serán píldoras para ayudar a disolver los cálculos; Se suministrará vitamina K1 por vía intravenosa (IV) si el paciente tiene ictericia; se prescribirá vitamina E si hay enzimas de hígado elevadas o se ha diagnosticado inflamación en el hígado y el conducto biliar; la S-Adenosilmetionina (SAMe) podría recetarse para mejorar el funcionamiento del hígado y la producción de bilis; También podría suministrarse antibióticos para tratar infecciones asociadas, complicaciones bacteriales, o para evitar infecciones cuando debe usarse una intervención externa (por ejemplo, IV, cirugía, o cualquier tratamiento que sea necesario que ingrese al cuerpo).
Control
Es muy probable que se prescriba una dieta restringida en grasas y de altas proteínas para el largo plazo. Si su mascota tuvo una cirugía, un examen físico y análisis será necesario cada dos a cuatro semanas, por todo el tiempo que lo recomiende el veterinario. Se requerirán exámenes periódicos de ecografías para ver el funcionamiento actual del hígado y el sistema biliar. Deberá vigilar por cualquier aparición repentina de fiebre, dolor abdominal, o debilidad, dado que podrían indicar infección por una falla en el proceso de funcionamiento biliar.















